El alarmante problema del comercio de niñas: "No quiero que me vendas" - Alerta Nacional

El alarmante problema del comercio de niñas: "No quiero que me vendas"

Comercio de niñas

19 mil habitantes, el 94% no cuenta con servicios básicos en México.

"No somos animales (...) Los animales son los que se venden"

Señala indígena mixteca de 23 años (vendida a los 14 años) de la comunidad Juquila Yuvinani, municipio de Metlatónoc, se encuentra entre las comunidades con altos índices de pobreza en el país.

"No quiero que me vendas"

Eloina Feliciano, aún recuerda que le pidió a su madre que no la vendiera. A pesar de haber rogado, se suma a la lista de las niñas entregadas en matrimonio, en base a un acuerdo por tradición de compra-venta en Guerrero.

Comercio de niñas

"No somos animales (…) Los animales son los que se venden"

En esta pequeña comunidad, ubicada entre montañas, familias desean desaparecer esta práctica que prevalece en por lo menos 66 pueblos del estado de Guerrero y, origina un círculo de abusos en contra de las mujeres y pobreza para los varones.

Los obsequios que recibe el padre de la novia, y que solo aceptan esposos de esta misma región, es en efectivo, entre 40 mil y 80 mil pesos.

«Las niñas vendidas quedan en absoluta vulnerabilidad. La familia que las compra las esclaviza, la hacen realizar tareas domésticas y agrícolas» y en muchas ocasiones «los papás del novio abusan sexualmente de ellas», advierte Abel Barrera, antropólogo y dirigente de la ONG Tlachinollan.

Por la «creciente precariedad» de los pueblos, añade, «la ritualidad ancestral indígena de entrega de las doncellas por dote desde la primera menstruación se ha ido perdiendo, ahora se mercantiliza a las niñas».

De los casi 2 mil 500 municipios mexicanos, más de 600 son indígenas y por lo menos 400 se rigen por usos y costumbres tradicionales que legalmente están reconocidas por la Constitución.

En Metlatónoc, comunidad con 19 mil habitantes, el 94,3% no cuenta con servicios básicos en sus hogaress, y 58,7% tiene problemas para conseguir alimentos, según datos proporcionados por el instituto nacional de estadística, INEGI.

Los indígenas representan 10,1% de los 126 millones de mexicanos y mexicanas y casi 70% padecen pobreza, indican estudios oficiales.

Comercio de niñas

"Te puedo hacer lo que quiera"

«Hacen de tu vida un sufrimiento por el simple hecho de haberte comprado», comenta en mixteco Maurilia Julio, una partera que también fue vendida de niña, pero que rechazó realizar las mismas practicas con sus hijas.

Maurilia, amasa y elabora grandes tortillas de maíz, alimento principal de su familia. En su vivienda de piso de tierra, su hija de 18 años de edad, con un bebé de meses de nacido y sus nietas escuchan.

«Muchas mujeres comentan ‘yo sí venderé a mi hija en más de 100 mil pesos porque necesito dinero’, y me da mucha tristeza escuchar, porque son sus hijas», señala.

Su vivienda, hecha con ladrillos de lodo y estiércol de bestias. Los niños juegan junto a perros callejeros rodeados de moscas.

Junto a un arroyo de agua sucia y maloliente, una mujer nos cuenta anónimamente su rechazo a la tradición, y teme represalias de los vecinos.

Las mujeres que son vendidas, es su obligación atender al suegro.

"Yo te pagué y te puedo hacer lo que yo quiera"

Es lo que dicen, según una madre de dos jovencitas, temerosa porque su esposo desea repetir la historia con sus hijas.

Más de 3 mil niñas y adolescentes en Guerrero, entre 9 y 17 años de edad, dieron a luz el año pasado, un gran porcentaje de ellas dentro de los matrimonios arreglados, según datos oficiales.

"Batallamos mucho para pagar"

«Queremos que las cosas cambien, pero como las personas dicen ‘yo hago lo que quiero porque tengo a mi hija y nadie me va a mandar’ (…) deseamos que alguien nos ayudara, que hicieran una ley» para impedirlo, argumenta Víctor Moreno.

Víctor, casado bajo la mismas tradiciones, se opone a hacer lo mismo, ya que se vio forzado a emigrar al norte de México para pagar la dote. Muchos otros optan por viajar a Estados Unidos.

«Somos gente de bajos recursos, no nos alcanza para comprar una nuera para que se case con nuestros hijos y tenemos muchas dificultades para pagar», indica este padre.

Benito Mendoza, es un integrante de la organización "Yo quiero, Yo puedo". Él impartía talleres de concientización en mixteco con sus propios recursos hasta que se quedó sin fondos en febrero pasado.

Los padres «cobran porque creen que con ese dinero podrán recuperar lo gastado en las mujeres durante su crianza», explica.

Virgilio Moreno, líder de la comunidad, dice que aproximadamente 300 personas aceptan dejar esa práctica y reclama atención de autoridades.

«La mayoría de las familias siguen vendiendo a sus hijas», lamenta Eloina, vendida por 40 mil pesos.

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